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No sos vos, soy yo

La expresión me sigue encantando, maravillosa al ser escuchada -incluso armónica-, además da título a una deliciosa película argentina de hace unos años.  Imaginemos a un león en la selva detrás de la linda gacela Thompson; imaginemos que de repente frena la embestida y la gacela sin saber por qué salva su vida. Con cara de sorpresa pregunta “pero ¿no tienes hambre? ” y el león responde con la frase que abre este artículo.

De repente empezamos a escuchar a mucha gente que está pensado en dejarlo todo y empezar de nuevo, digamos que hacer una especie de reseteo de su mente y buscar un reinicio para dar valor a su vida. Podemos andar o correr cada día, podemos tener todos los bienes materiales que seamos capaces de atesorar pero si realmente nuestra cabeza no acompaña cada acción, estaremos simplemente postergando el día en que tomemos la decisión de cambiar, empezar o renovar nuestro interior.

Independientemente de las personas que ahora mismo buscan su inmersión dentro del mercado laboral, ahora mismo todos conocemos a infinidad de personas que desearían empezar de nuevo en otro empleo, pero que dada la actual precariedad simplemente subsisten, esperando que llegue la nueva oportunidad.

Curiosamente el león cuando no logra la presa, hace algo que no hacemos los humanos generalmente, simplemente aprende del error y acomete un acto de mejora para que el próximo intento sea un éxito. ¿Debemos ser más leones? Mi respuesta es sí, obvio. Si el león frena su acometida no come, no aprende y probablemente dé pasos a su extinción. Cuando admitimos que el problema es nuestro, nos quedamos en eso, simplemente en la admisión del problema, pero no utilizamos herramientas que corrijan nuestro problema. Es decir, nos mantenemos en un puesto de trabajo maldiciendo nuestra suerte hasta que un día explotamos.

A veces la forma de explotar puede ser largarse a una playa desierta a pintar cuadros, pero lo normal es que esa opción pensada desde un punto de vista extremo depare consecuencias nefastas, por lo tanto, ¿por qué no vamos dando pequeños pasos que hagan que poco a poco vayamos haciendo un cambio sostenido hacia nuevos horizontes laborales o personales?.

En el capítulo 1 de nuestro libro, Ana habla de mirarse al espejo como primera medida correctora y orientativa para acometer sus problemas. No tenemos que echar la culpa a la carestía de trabajo para no poder avanzar sobre ellos (nuestros problemas), sino simplemente empezar por nuestro yo para luego pasar a hablar del mercado o de lo que sea. Si no empezamos trabajando con nosotros mismos es muy probable que admitamos todo lo que venga después y lo que es peor, no seamos capaces de subvertirlo cuando las condiciones lo exijan.

Empezamos por reconocernos y ver quiénes somos, para desde ahí conseguir las mejores opciones. Un león, sería incapaz de frenar su acometida al igual que por fallar sería incapaz de dejar de intentarlo. Por lo tanto, mírate, obsérvate y desde este punto modifica tus pautas para que un día digas “no soy yo sino vos, por lo tanto me voy a otra empresa o a un lugar donde realmente quiero estar y ser”

Ana sigue caminando…

Esta semana dimos una conferencia en el IES Virgen del Pilar de Zaragoza, ante alumnos y profesores. La idea era mostrar las pautas que Ana utiliza para encontrar trabajo a los chicos que salen al mercado laboral en pocos días.

Este Sábado en la Feria de Muestras de Zaragoza y correspondiente a la Feria del Empleo e invitados por una empresa de Zaragoza, realizaremos un pequeño taller de empleo, para seguir presentando a Ana y todo su potencial.

La verdad que nos c

Permaneced atentos porque en breve daremos una gran noticia de Ana y recordad si alguien prefiere ir a una librería para comprar el libro y estos aún no lo tienen, darle al librero nuestro ISBN ( 978-84-92870-72-1) y en poco tiempo lo tendréis.

 

Cultura y el capítulo 4

¡No soy un vago! Soy un adicto al trabajo con una enorme capacidad de gestión bajo estrés en potencia (Glasbergen)

Una de las principales ideas que subyace en nuestro libro es que estamos ante un cambio profundo que afecta a todas las estructuras del sistema, cambio que, sin olvidar lo que somos, está gestando una nueva cultura.

Vemos como todo se cae a nuestro alrededor y que los valores o paradigmas anteriores se tambalean, con lo cual debemos dar una respuesta rápida, diferente y sí, innovadora.

Hace unos años si te enfadabas con el sistema o con tu núcleo familiar, tenías que salir de casa y airearte; para imaginar nuevos mundos te ibas a dar un paseo por el campo. Pero ahora mismo podemos romper con el mundo sin salir de nuestra habitación. Una de las respuestas de Ana a esto es que las redes sociales, toda la nueva tecnología o nuestro propio libro son simplemente herramientas que no significan nada si tú no las utilizas. El cambio cultural actual debe originarse en el cambio de la actitud sedente y contemplativa, la de esperar la llamada del seleccionador -u otra opción empresarial-, que hemos mantenido hasta hoy. No creemos que sea un cambio cultural destruyendo nuestros hábitos mediterráneos, pero sí en la actitud de modelar  e incrementar el tipo de esfuerzo que hacemos y valorar los casos tanto de éxito como de fracaso.

En el capítulo 4 del libro “Bienvenido Mr Internet y un final estilo Simpson” la idea es que -al igual que la película de Berlanga-, lo que importa es cómo se usan las herramientas, sin esperar a que todo nos venga de la nube, sin saber ni el cómo o el por qué.

Encerrarse en una habitación y ser esponja de miles de contenidos, de mensajes positivos o negativos, puede crear personas que, retroalimentadas en la red, olviden que para conseguir cualquier objetivo hay que luchar para conseguirlo. Es decir, la tecnología debe estar unida a la creatividad y al uso que le demos, el correcto concurso de ambas generá motivación y optimismo, movimiento y dinamismo, pero si utilizamos lo fácil, sentarnos a esperar la llamada, es muy difícil que tengamos oportunidades.

Los americanos pasaron y dentro de unos años quizás el concepto de red social haya sido superado por otro más innovador, pero no dejará de ser una herramienta. Al final el cambio puede incidir en algo tan simple en que tu CV lo que comuniques sea tu principal aptitud o  cómo resolviste un problema y la vendas bien y no en desglosar líneas de buenas intenciones que un seleccionador harto de ver tanto CV nunca mirará.

Así pues, vete al capítulo 4 del libro en el que Ana no dejó que los americanos pasaran de largo.

The Watchmen (2009) y el Libro de Ana

Viñeta de Mel

Viñeta de Mel

“Pero, ¿quien vigila a los vigilantes?”

Pienso que los artículos, al igual que los libros, son una serie de ideas escritas con mejor o peor suerte en unas líneas. Lo importante por tanto es mantener vivo el recuerdo de la idea que se nos quiere transmitir; mantener su llama, su recuerdo y su novedad es lo que cada uno intentamos, con mejor o peor suerte. Leí hace unos meses un gran artículo (no recurro al anglicismo) de Emma Salamanca [@SalamancaPeral] en el que hablaba de los reclutadores o seleccionadores de personal. Nos pasamos todo el día dando consejos pero ¿realmente estamos convencidos de que el reclutador está realmente preparado?

Hace ya unos 9 años que dejé el lado de la mesa en el que trabajaba para una multinacional de los servicios rápidos de humanos. Era realmente común que tuvieras un “pedido” a las 10:00 de la mañana con objetivo de servirlo a las 12:00. Solía ser algo así como, “rubio con ojos azules, sonrisa perfecta y terribles ganas de trabajar” “y para cuanto tiempo”, respondías, “no, es para una semana”. Traducido al argot de la calle, era algo así como un informático con dominio de SAP o un soldador con dominio de TIG, y encima que fueran simpáticos y se acoplaran bien al equipo. La realidad de la seleccionadora, asesora u orientadora laboral actual es esa y no otra. Así pues y además tienes la rutina diaria del trabajo, es decir, en ese instante, cubrir otros puestos, conocer a otras personas, seguir el trabajo diario de la delegación, seguimiento e información de nuevas técnicas de selección, cientos de expedientes de trabajo internos…. No sigo, esto puede ser atosigante.

Pienso que un buen seleccionador, antes de iniciar su labor de asesoría debe de ir al cliente, observar el modo de trabajar y sus mecanismos internos, conocer sus perfiles competenciales de cada puesto de trabajo, adecuarse a ellos y regresar a la oficina sabiendo muchas cosas del cliente que luego podrá adecuar a las preguntas que haga en la búsqueda del mejor candidato. Y si además, ganaremos tiempo y el servicio al cliente será mejor, ¿alguien hay capaz de rebatir esto? Imposible.

Con ello, ¿no estaremos haciendo selección preventiva?, ¿Cómo? Cuando un candidato pase por nuestra oficina dejando el CV o cuando hagamos una entrevista de selección o cuando estemos orientando a un trabajador sobre itinerario profesional simplemente nuestra cabeza estará pensando no en las líneas escritas en un mail sobre el requerimiento de trabajo pedido, sino en una realidad que nosotros mismos ya constatamos.

Las consultoras o los consultores deben adaptarse a los tiempos y hacer que dentro de su organigrama el cliente final esté representado. No podemos hacer que el objeto principal de la empresa de recursos humanos, como es la selección de personal o la asesoría al trabajador, se desdibuje primando los índices empresariales antes que la atención y desarrollo de las personas. Se debe buscar la asesoría que ayude y no la que simplemente vende consejos, este tipo de asesoría ya pasó a la historia justo cuando esos mismos asesores, tampoco predijeron la crisis.

La película de Watchmen, típico film sacado de un gran comic, sin una crítica realmente buena, ahonda en la idea de “¿quién controla al que nos controla?” y se hace una pregunta astutamente interesante a mi modo de ver: “¿son necesarios los vigilantes?”

Evidentemente sí son necesarios, pero hemos llegado a unos tiempos en que al igual que elegimos un buen médico, debemos elegir un buen asesor o entrenador personal. La propuesta del itinerario creado por Ana es esa: una nueva forma de guiar el asesoramiento a las personas.

¿Quieres saber algo más? pronto te hablaremos más de TheJobAcademy, donde a Ana le están ayudando a tomar decisiones importantes y gestionar su futuro profesional.

Sobre Escuchar, Contenidos, Innovación y Ana

Viñeta del genial Quino

Se dice que somos un país más de hablar que de escuchar; se dice que quizá ese es uno de nuestros grandes problemas y también se dice que quizá somos más de grandes frases que de grandes contenidos.

Hace un tiempo uno de mis grandes amigos me contó un par de cosas:

  1. La dulzaina era un instrumento empleado por los ejércitos medievales cristianos hace miles de años para combatir las huestes moras. Su cadencia así lo dice cuando le acompaña en el son, el tamborilete. Con ello marcaba el ritmo del combate y el ataque o repliegue de las tropas.
  2. Al ser un empresario, primero fue emprendedor, de estos de mucho nivel, me decía, que tras años de esfuerzo, inteligencia en el control del mercado y dominar la propia mente, había llegado a meta y que por lo tanto se merecía un descanso, en forma de empezar a vivir la vida.

Pienso que cada uno de nosotros somos proactivos en un primer momento sólo a escuchar lo que nos interesa, lo que necesitamos o lo que nos llena y en segundo lugar escuchamos posibilidades. Quizás el que, al no ser atendido en su disertación piensa que no es escuchado, es que no quiere mirarse al espejo y pensar que tal vez su mensaje o su forma de exponerlo no ha llegado a su público objetivo.

Contenidos e innovación. Puedes entrar en Internet y encontrar cientos de mensajes parecidos o similares ideas, porque lo realmente complicado es innovar las ideas y los contenidos. Quizás nos hemos acostumbrado a que la palabra innovación sólo es posible si hablamos de física cuántica aplicada a un desarrollo celular.

A Ana la presentamos como tú y cómo yo. Ana es el resultado de haber escuchado a cientos de personas que ahora mismo están en tiempos complicados. Ana es innovación para un libro de este tipo de contenidos, ya que está redactado en primera persona, con palabras comprensibles a todos y sin desarrollar una cascada de consejos tal, que parezca que los que contamos la historia de Ana estemos por encima del bien y del mal.

Ana son contenidos y escucha proactiva a casos que todos hemos o estamos padeciendo, pero desde un punto de vista original y simpático, empezando por la puesta en escena, es decir, su formato.

Desde mi punto de vista Ana ha empezado en el mercado con creatividad, fuerza, constancia, esfuerzo, diversión y la música del tambor y la dulzaina para que, ya que el libro lo editamos, lo vendemos y desarrollamos la parte logística nosotros mismos, sea estímulo y energía para personas que andan buscando escuchar mensajes sin exceso de colesterol.

A su vez, Ana intenta ser cercana a tí o a mí, y aunque hoy no sea el mejor día -porque los buenos guisos tardan en cocinarse-, lo que este libro pretende es que entendamos que la innovación, el mensaje y los contenidos no dependen tanto de lo que leamos o escuchemos de otros, sino del valor que demos a las cosas  -al encontrarlas en un libro, una película, una conferencia- por cómo las utilicemos una vez que entran en nuestros oídos.

Por lo tanto, Ana te cuenta su historia para que las leas, pero luego tú has de crear contenidos, música e innovación para que quizás un día logres llegar a descansar en una playa de esas de blancas arenas.

La mejor forma de escuchar a Ana es adaptar a tu necesidad su mensaje, entonces será cuando realmente la has entendido y forma parte de tu casa.

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