
¡No soy un vago! Soy un adicto al trabajo con una enorme capacidad de gestión bajo estrés en potencia (Glasbergen)
Una de las principales ideas que subyace en nuestro libro es que estamos ante un cambio profundo que afecta a todas las estructuras del sistema, cambio que, sin olvidar lo que somos, está gestando una nueva cultura.
Vemos como todo se cae a nuestro alrededor y que los valores o paradigmas anteriores se tambalean, con lo cual debemos dar una respuesta rápida, diferente y sí, innovadora.
Hace unos años si te enfadabas con el sistema o con tu núcleo familiar, tenías que salir de casa y airearte; para imaginar nuevos mundos te ibas a dar un paseo por el campo. Pero ahora mismo podemos romper con el mundo sin salir de nuestra habitación. Una de las respuestas de Ana a esto es que las redes sociales, toda la nueva tecnología o nuestro propio libro son simplemente herramientas que no significan nada si tú no las utilizas. El cambio cultural actual debe originarse en el cambio de la actitud sedente y contemplativa, la de esperar la llamada del seleccionador -u otra opción empresarial-, que hemos mantenido hasta hoy. No creemos que sea un cambio cultural destruyendo nuestros hábitos mediterráneos, pero sí en la actitud de modelar e incrementar el tipo de esfuerzo que hacemos y valorar los casos tanto de éxito como de fracaso.
En el capítulo 4 del libro “Bienvenido Mr Internet y un final estilo Simpson” la idea es que -al igual que la película de Berlanga-, lo que importa es cómo se usan las herramientas, sin esperar a que todo nos venga de la nube, sin saber ni el cómo o el por qué.
Encerrarse en una habitación y ser esponja de miles de contenidos, de mensajes positivos o negativos, puede crear personas que, retroalimentadas en la red, olviden que para conseguir cualquier objetivo hay que luchar para conseguirlo. Es decir, la tecnología debe estar unida a la creatividad y al uso que le demos, el correcto concurso de ambas generá motivación y optimismo, movimiento y dinamismo, pero si utilizamos lo fácil, sentarnos a esperar la llamada, es muy difícil que tengamos oportunidades.
Los americanos pasaron y dentro de unos años quizás el concepto de red social haya sido superado por otro más innovador, pero no dejará de ser una herramienta. Al final el cambio puede incidir en algo tan simple en que tu CV lo que comuniques sea tu principal aptitud o cómo resolviste un problema y la vendas bien y no en desglosar líneas de buenas intenciones que un seleccionador harto de ver tanto CV nunca mirará.
Así pues, vete al capítulo 4 del libro en el que Ana no dejó que los americanos pasaran de largo.









